Rostro del amor

«Rostro del amor» recupera ciertas direcciones que habían sido marcadas anteriormente por «Cristal oscuro» al menos en ciertos planteamientos estilísticos (desde la idea reinterpretativa de retrato y plano corto), pero el encuadre evita el rostro completo, utiliza el color y una iluminación de flash que remite al reportaje. Los rostros pertenecen a una colección de reproduccio­nes de cabezas y torsos en cera de actores de Hollywood: se trata de retratos de la sonrisa y la expresión de boca y labios, enmarcados en el adorno de pendientes y collares en las mujeres , mientras en los hombres aparecen desnudos de todo adorno. Son los modelos del éxito social , del triunfo de la belleza y del glamour, que han sido catapultados a una escala planetaria a través de las pantallas de cine. Sus rostros son modelos de expresión y de vivencias, porque encar­nan a los personajes que hacen vivir a la gente, son estos personajes metáforas que ofrecen a las exis­tencias anónimas, oscuras y olvidadas por todos, el reflejo de sus propios dramas. En la mitología de los actores de Hollywood se entrelazan las historias de los personajes que encarnan en el celuloide con los avatares de su vida privada, que se transforma con el tiempo y en el inconsciente de la memoria colectiva en otra película, más importante aún si cabe , para el mito y la idea de modelo que sus personas desempeñan en el imaginario social. No es, pues, necesario que miren: todo el poder de seducción está en las bocas , en los labios perfilados , en las dentaduras per­fectas y destelleantes : son precisamente esas mismas las que hablan (por todos los que las ven y las sueñan) de amor se declaran, susurran , gimen, gri­tan , muestran el desgarro del llanto en muecas que desfiguran , besan … Son, efectivamente, el rostro que adopta el amor en el deseo estereotipado por el cine, pero también han sido rostros construidos y concebidos para evocar y despertar el amor, a través de sutiles campañas de promoción, a través de su cuidada presentación en los medios de comunicación.
Pero desde las imágenes de Valentin Vallhonrat los rostros de Hollywood muestran también la decrepitud y la falsedad del modelo.